jueves, 15 de febrero de 2018

Todo a su tiempo

Este articulo apareció en la revista Tri-Sense (ya desaparecida) hace ya 7 años, me pidieron mi opinión sobre el típico novato que quiere hacer un Ironman.



Todo a su tiempo

Un viejo dicho en el mundo del atletismo dice que la velocidad y los saltos se trabajan mes a mes, las carreras de mediofondo semana a semana y las largas distancias día a día. Más allá de aspectos técnicos y fisiológicos más o menos ciertos está, quizás para mí, la filosofía del deporte desde el punto de vista del triatleta no profesional.
Como entrenador, me he encontrado alguna vez con el problema. Por ejemplo, el típico chico novato, quizás en su primer año en el triatlón o incluso en el deporte de resistencia, que quiere correr un ironman. Es su reto, su desafío, su ilusión... Sin embargo, hay veces que alguien debe ponerle los pies en el suelo. En este caso me ha tocado a mí; pero le ayudaré con su ilusión, si eso decide.
Normalmente las personas agradecen la recomendación, y comienzan su camino al ironman sin prisa pero sin pausa, aprendiendo, creando las bases para ello, disfrutando con el camino y por supuesto formándose como deportistas. Otras veces —las he tenido también— el deportista se siente humillado: «¿Qué crees, que no lo acabo? ¡Me buscaré otro entrenador!, ¡ya lo verás!». En esos casos, me entristece saber que todas las razones que le he dado y explicado no han servido para nada o que no he sabido o no ha entendido (o querido entender) qué es el ironman.
Excepciones las tenemos, y son las que me reafirman en mi pensamiento: primero hay que conocer el deporte, aprender en distancias sprint y olímpica, pero con la mirada siempre en el horizonte. También saber de técnica, hábitos de entrenamiento, conocer la historia del triatlón, hacer
trabajo de fuerza, conocer a otros triatletas con las mismas ambiciones, aprender a entrenar, a calentar, a estirar, arreglar las cosas básicas de la bicicleta, aumentar las cargas poco a poco, planificación, saber qué no debemos hacer y que sí... Hay tantas las cosas por descubrir y disfrutar en el inicio del camino.
El segundo año, el deportista ya puede preparar con mimo el paso a la distancia media sabiendo que le queda poco para llegar a la distancia soñada, y a su vez disfrutando de esa formación. Al fin y al cabo, eso es el entrenamiento: disfrutar del trayecto, de las vivencias y de los buenos y malos ratos. Tener el orgullo bajo, tras un día largo de entrenamiento bajo la lluvia, con frío y pasándolo no demasiado bien, nos enseña mucho sobre nosotros mismos, nos revela aspectos de los que posiblemente no teníamos ni idea y llegaremos a casa con mil y un pensamientos que rondarán en la cabeza durante días... Y sin darnos cuenta nos estaremos transformando poco a poco, entrenamiento a entrenamiento, día a día, como sostiene el viejo dicho atlético.
El tercer año, el triatleta ya puede llegar a la meta soñada por él. Sin embargo, quizás se ha dado cuenta por sí mismo que debe alargar el camino algún tiempo y disfrutarlo. ¿Por qué no dejar el ironman para un año más tarde aún? En el ironman no debes darle cuentas a nadie, a nadie... 3,8 km, 180 km y 42 km sólo para ti.
Creo que el trabajo constante es quizá uno de los factores más importantes en el entrenamiento del triatlón de larga distancia. Un trabajo bien planificado te ayudará enormemente a conseguir tus objetivos y te hará disfrutar. Aleja de tu cabeza la idea de que seguir un entrenamiento fijado por un entrenador es aburrido.
«¿Pero no lo acabaré en mi primer año?» Seguro que sí, pero te perderás mucho en el camino. Quizás descubras las lesiones, que te minarán la moral. Una manzana debe madurar antes de poder disfrutarla en la boca. No corras y ve paso a paso, pero sin pausa.

«¿Por qué no debo hacerlo?» No no soy quién para decir lo que debes o no debes hacer; pero has pedido consejo y, cuando lo pides, tienes que saber que la respuesta no es siempre la que quieres oír. Así que si decides hacerlo, déjame a mí que decida no entrenarte: tú eliges y yo también quiero elegir. No te enfades conmigo, sólo tenemos dos puntos de vista.
Los entrenadores debemos transmitir algo más que la realización de una simple tabla de entrenamiento. En mi caso lo intento con quien se deja, y por ello pienso siempre en una bonita frase de Antoine de Saint-Exupery: «Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo de mar libre y ancho».
Aitor Ruiz de Zárate

1 comentario:

Fran dijo...

Cuánta verdad!

Leer esto me reafirma en mi camino hasta hoy:
-una temporada de sprints
-dos temporadas mas, sprints y olimpicos (y descubriendo el no drafting!),
-una más debutando en media distancia...

y aqui me quedo por ahora! este año más 70.3

Mi sueño es el de todos, la meca es la meca, pero no tengo prisa, no me gusta arrastrarme y hacer mal las cosas... gastaré mis balas cuando sea un tirador experto.

Mientras tanto disfruto aprendiendo, y hay mucho por aprender.